Altar de Muertos – La Mordida Retiro

¿Quién no ha visto alguna vez al Chavo del 8? ¿O recuerda a aquella vecina que suspiraba por Don Ramón mientras todos los niños la llamaban bruja?

Este año, el altar de muertos de La Mordida Retiro nos lleva directamente a una de las vecindades más famosas de la historia de la televisión.

Sus protagonistas son Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, y Angelines Fernández, dos actores que hicieron reír a millones de personas y cuyos personajes siguen vivos en la memoria de varias generaciones.

Roberto Gómez Bolaños (1929-2014) fue actor, escritor, guionista, director y uno de los grandes creadores de la comedia televisiva mexicana. Su apodo, Chespirito, hacía referencia a Shakespeare, por su extraordinaria facilidad para escribir historias.

De su imaginación nacieron personajes tan queridos como El Chavo del 8 y El Chapulín Colorado. Con un humor sencillo, lleno de equívocos y situaciones cotidianas, consiguió algo extraordinario: hacer reír a niños y adultos de numerosos países durante décadas.

Angelines Fernández (1924-1994), por su parte, tuvo una vida digna de una película.

Nació en Madrid y vivió los difíciles años de la Guerra Civil española. Vinculada a la resistencia antifranquista, terminó abandonando España y llegó a México en 1947, donde encontró una nueva oportunidad para desarrollar su carrera como actriz.

Participó en películas, programas de radio y producciones televisivas, pero fue su interpretación de Doña Clotilde, la inolvidable Bruja del 71, la que le dio fama internacional.

Siempre enamorada de Don Ramón, dispuesta a regañar al Chavo y convencida de que algún día conquistaría a su vecino, Doña Clotilde se convirtió en uno de los personajes más entrañables de la serie.

Una curiosidad: Angelines era amiga de Ramón Valdés, el actor que interpretaba a Don Ramón, y fue él quien la recomendó para incorporarse al universo de Chespirito.

Roberto Gómez Bolaños falleció en 2014 y Angelines Fernández en 1994, pero basta escuchar alguna de las frases de sus personajes para volver a aquella vecindad donde siempre pasaba algo.

En La Mordida Retiro les dedicamos nuestro altar para agradecerles tantas horas de risas, tantos recuerdos y tantos momentos compartidos frente al televisor.

Porque hay vecinos que uno nunca olvida. Y estos dos siempre tendrán las puertas abiertas.

¡Que viva la vecindad!

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